jueves, 8 de mayo de 2014

Murió Richard Hoggart

Murió Richard Hoggart


El último 10 de abril falleció Richard Hoggart, considerado junto a Raymond Williams y Edward Thompson  uno de los “padres fundadores” de los Estudios Culturales británicos; además de haber sido el primer director del prestigioso Centre for Contemporary Cultural Studies.
Su obra más citada e influyente, publicada en 1957, The Uses of Literacy –traducida al español como La cultura obrera en la sociedad de masas- ha sido clave en la constitución del campo académico de la comunicación latinoamericano y argentino.  Allí aborda los cambios ocurridos, durante los años ´30 y ´40, en la cultura de la clase obrera inglesa a partir de la creciente influencia de la cultura de masas. La fuente principal para ese estudio fue su propia experiencia como integrante de esa clase social, lo que le permitió indagar en las actitudes y comportamientos, prácticas, costumbres y tradiciones, mediante los cuales la clase obrera ofrecía resistencia al embate de una industria cultural que comenzaba un proceso de expansión inédito hasta esos días y que no iba a detenerse.
El énfasis puesto en gran parte del libro en la descripción y análisis de esos mecanismos de resistencia no le impidió a Hoggart identificar críticamente algunas tendencias:
“… es necesario concluir que los miembros de la clase obrera están mucho menos influidos por su consumo cultural (de masas) de lo que podría suponerse. Sin embargo, cabría preguntarse cuánto tiempo más durará este capital moral tradicional, o si seguirá renovando para que el efecto continúe como hasta ahora”
 
Una pregunta fundamentada en la creciente expansión de la industria cultural y… del sistema educativo. Un movimiento contradictorio -¿o complementario?:
“El movimiento obrero luchó porque la educación fuese gratuita y obligatoria, pero el uso que han sido obligados a hacer de sus posibilidades de lectura les ha provocado una regresión cultural  mucho mayor que la que existía cuando la mayoría no sabía leer (…) la clase obrera que aspira a una mejor educación no tiene a su disposición una literatura y una prensa que respondan racionalmente a su proyecto”  
 
Los ecos frankfurtianos de buena parte de las “Conclusiones” de este libro (“Para la clase dominante, es más fácil atraer a la clase obrera a una cultura sin referencias objetivas de clase, ahora que las condiciones económicas hacen menos urgentes los deberes de lealtad y solidaridad de grupo”, dice casi al final) fueron ignorados por quienes marcaron la agenda de investigación –de objetos, teorías y métodos- en el proceso de institucionalización de los estudios latinoamericanos en comunicación y cultura; Jesús Martín-Barbero, como una de las figuras más destacadas de ese proceso. Privilegiaron la resistencia, como si esta fuera  ontológica y ahistórica.
De este modo se dejó sentada la base para la extensión de una tendencia que goza de muye buena salud en gran parte de los analistas e investigadores culturales: la de ver resistencia en cualquier manifestación simbólica de los sectores populares. Paradójicamente, o no, son esos mismos analistas e investigadores culturales los que no dudan en mirar de manera desdeñosa,  o en condenar explícitamente, a esos mismos sectores populares, y a la clase obrera directamente, cuando sus expresiones dejan el plano de lo simbólico y pasan a la acción directa, o sea a la dimensión estrictamente política: cuando esa clase social pugna por, parafraseando a Hoggart, volver a tener una cultura con rostro.   

jueves, 12 de abril de 2012

Las (a)filiaciones de Moyano

Las (a)filiaciones de Moyano

La noticia se redujo
a un capítulo más de la pelea entre el gobierno nacional y Hugo Moyano. Sin embargo, el beneficio anulado tiene un significado más profundo. Según Ámbito Financiero éste consistía en restituirles los aportes patronales a los empresarios del transporte que tuvieran afiliados a sus trabajadores a Camioneros. A través de esta medida Moyano se aseguraba el incremento en la cantidad de afiliados a su sindicato, seguramente con el objetivo de hacerlos jugar en sus rencillas internas con el resto de la burocracia sindical y, por qué no, disponer directamente de un mayor monto de dinero sin intermediarios, como no sucede, en cambio, con los aportes patronales. Se trata, se trataba, de una nueva forma de subsidio, una más; en este caso no sólo al capital, sino tambien a la burocracia sindical. Pero el problema es aun más grave, con esta política Moyano anteponía sus intereses a las necesidades de los trabajadores y el pueblo ya que dicho acuerdo con las patronales del transporte –con la complicidad del Estado- desfinanciaba la seguridad social. Los aportes patronales van a una caja centralizada por el Estado mediante la ANSES, sus fondos deberían utilizarse, si no se pagara deuda, subsidiaran empresas, etc., para mejorar la situación social de trabajadores y jubilados. A Moyano esto parece importarle poco si de ello no obtiene un beneficio personal. Pensar que los intelectuales del estatismo distribucionista, Carta Abierta, nos quisieron convencer que estábamos en presencia de la alternativa de los trabajadores a los “gordos” de la CGT. Está a la vista que con esta “columna vertebral”, como lo definió Aníbal Fernández, el movimiento obrero no irá a ningún lado. Es imprescindible una nueva conducción en los sindicatos.

Maximiliano Duquelsky

miércoles, 14 de septiembre de 2011

Un viaje, una pregunta y un favor

Un viaje, una pregunta y un favor

Lo que sigue es un pequeño fragmento de la entrevista que el "Suplemento No" de Página/12 realizó con dos de los integrantes de Las manos de Filippi. Allí “Pecho” cuenta algunas peripecias del viaje que la banda hizo a Honduras para solidarizarse con el pueblo de ese país participando del festival “Voces contra el Golpe”, una protesta artística contra el golpe de estado que desalojó al presidente Zelaya.

“Tuvimos que entrar a Honduras por la ventana. Bajamos con el avión en un aeropuerto chico en el norte, en medio de la nada, y viajamos por el medio de la selva con un loco que manejaba mal, porque en el aeropuerto estaban todos los milicos. Llovía y pensamos que nos íbamos a matar en la ruta, pero empezamos a ver a la gente en la calle, a los pibes luchando con los grandes, la gente junta, todo eso que acá no se mostró en la tele. Fue emocionante.”

Me preguntaba si algunas de las personas que lean estas líneas podía hacerme un favor: enviarme testimonios similares del viaje de Florencia Peña, La Mancha de Rolando, El Otro Yo, Fito Páez, el Indio Solari, o de cualquiera de los artistas kirchernistas llevando su apoyo al pueblo hondureño. También de los "jóvenes" de La Cámpora que militan por la unidad latinoamericana y seguramente estuvieron allí. Gracias.

Maximiliano Duquelsky


jueves, 25 de agosto de 2011

Feinmann, el destituyente

Feinmann, el destituyente

La última columna del “intelectual” rabiosamente kirchnerista, José Pablo Feinmann, convoca, en el marco del futuro gobierno de “unidad nacional”, a dejar a los “canallas afuera” de dicho acuerdo. Los canallas serían los que no quieren el triunfo de Cristina, sino “el propio, el de sus intereses, el de sus finanzas y para ello acuden a cualquier cosa. Sobre todo, a la mentira y a la injuria. Con todos, sí. Pero con ellos, no” (Página/12 15/08). Pero los que velan por sus propios intereses, “ellos”, son las grandes corporaciones agrarias, petroleras, automotrices, mineras, y ¡bancarias!, a no ser que el “intelectual” piense que se trata de entidades benéficas. Y no recurren a “cualquier cosa”, “ellos” saludaron en forma exultante el rotundo triunfo de la presidenta en las primarias del último domingo. Se trata de un planteo destituyente para con el gobierno. Por eso, Feinmann recurre a un ejemplo para aclarar de qué está hablando. Como no se puede estar con todos, señala que “uno, si no es claramente un hijo de puta, no camina ni tres pasos con un tipo que está con Videla”. Ahora sí, parece que Feinmann se refiere a los Blaquier, los Franco Macri, los Roggio, etc; seguramente también a los Moyano y Gerardo Martínez, o sea a la “burguesía nacional” y la burocracia sindical: dos pilares fundamentales del poder político del kirchnerismo, quienes han sabido dar largas caminatas con los represores de la dictadura. Si Feinmann quiere excluir a los canallas del kirchnerismo, se queda con muy poco, con casi nada, no él, el kirchnerismo.

Maximiliano Duquelsky

miércoles, 13 de julio de 2011

River y el progresismo porteño

River y el progresismo porteño

Al igual que los hinchas de River Plate con el descenso de su equipo a la B Nacional, el progresismo porteño que votó a Filmus se encuentra desorientado. No pueden comprender cómo Macri les ganó por goleada. Piensan que lo sucedido es una anomalía, cuando tal vez haya más lógica en esos resultados de lo que suponen. Prefieren, continuando con la metáfora futbolera, tirar la pelota afuera antes de revisar cómo armaron el equipo y la estrategia que usaron para enfrentar a la derecha; prefieren, en definitiva, poner a resguardo sus propias contradicciones.

Pensaron que iban a derrotar al macrismo con un equipo -la fuerza política- que le votó el setenta por ciento de los proyectos a Macri; entre los cuales se encontraban la creación de la Policía Metropolitana y el endeudamiento de la Ciudad ¿Por qué razón un porteño votaría a quienes apoyaron cuando podía votar a la fuerza que presentó los proyectos?

¿De verdad supusieron que la defensa de la educación pública podía llevarse a cabo con uno de los autores intelectuales de la Ley Federal? ¿Por qué un porteño votaría a Filmus, que no propone terminar con el subsidio a la educación privada, cuando tiene al ejecutor de esa política privatista hoy en el gobierno? ¿Por qué iba a votar a un supuesto defensor de la educación pública, que manda a sus hijos a la escuela privada, si tiene la opción de elegir a alguien que defiende la educación privada y allí manda a sus hijos?

Algunos se escandalizaron con el accionar patoteril de la UCEP, la Unidad de Control del Espacio Público, la fuerza de choque del macrismo; pero votaron a Tomada, abogado del autor intelectual del asesinato de Mariano Ferreya, el ferroviario José Pedraza quien organizó la patota criminal.

Se espantan con la política de seguridad macrista, sin embargo apoyaron con su voto la militarización de la zona sur de la Ciudad con la Gendarmería. ¿La alternativa a la política de seguridad de Macri era votar a un candidato que había justificado la represión a los docentes de Santa Cruz, con los argumentos de Macri? Parece mucho más lógico que un porteño en busca de seguridad vote a quien lo dice y lo hace, y no a quienes no lo dicen pero lo hacen igual; es mucho más coherente votar a la derecha que a quienes asumen su agenda.

Se rasgan las vestiduras por los festejos del PRO, con globos con sonrisas dibujadas, candidatos bailando pésimo; pero acaso ¿no se conmueven con el candombe -perdón Uruguay y San Telmo- "Nunca menos", un canto a la resignación? ¿O con la referencia iconográfica permanente a la figura del fallecido ex presidente? ¿Acaso no festejan las canciones estúpidas de Barragán en 678? Jugaron el juego de Macri y perdieron. Los porteños, que pueden ser conservadores, parece que prefirieron malo conocido que malo por conocer. Hay quienes hasta no hace mucho tiempo afirmaban que "Los kirchner y De Vido son unos mafiosos", por ejemplo. Muchos de ellos hoy hablan de "El Flaco". Parece difícil poder ganarle a Macri con tal cúmulo de contradicciones.

A eso hay que sumarle el curioso "combate" que quisieron dar contra la derecha. Si voy a jugar un partido clave contra el mejor equipo de la región y de visitante, ¿no pongo lo mejor que tengo? Sin embargo, la Presidenta -el mejor jugador que tiene el kirchnersimo para salir a la cancha- debe haber aducido una lesión porque no salió a disputar el partido de la elección porteña. ¿Por qué la campeona de la oratoria sin papeles se quedó muda?

Las personas bien intencionadas de la Ciudad nunca asumieron, tal vez nunca lo hagan, que Macri gobierna por el fracaso del progresismo. Un cuarto de los votos de Filmus provino de la colectora de Aníbal Ibarra, el responsable político de la masacre de Cromagñon. Ni Filmus, ni Cristina que se maravillan con la juventud salieron a diferenciarse del ex fiscal; mientras aportara votos... ¿Acaso escucharon a los jovenes de La Cámpora, cada vez más parecidos a lo peor de la Franja Morada y al "Grupo Sushi", decir algo? ¿Con esta "dirigencia juvenil" pensaban enfrentar a la derecha?

Dicen que Macri es un candidato apolítico ¿Qué diferencia hay entre una consigna tan vacía de contenido político como "juntos venimos bien" y la frase más escuchada en boca de los electores progresistas que afirmaban que "hay que votar a Filmus para sacar a Macri"? ¿Por qué sorprenderse que este “programa político” haya salido derrotado?

¿Es posible aborrecer a Rodríguez Larreta pero reirse con Aníbal Fernández? ¿Despreciar el uso de la silla de ruedas de Gabriela Michetti pero emocionarse con el luto de la presidenta? ¿Decir que los gordos de la CGT "son unos mafiosos" pero votar al candidato cuya lista llevaba al secretario gremial de las 62 organizaciones de la Ciudad de Buenos Aires, Alejandro Amor? ¿Quieren terminar con la corrupción en la política y el Estado y para eso eligen a ese mismo candidato, quien iba acompañado por María Rachid, protagonista central del escándalo en el INADI?

Para terminar, y no hacer esto más largo de lo que ya es, ¿se puede aplaudir el "asco" de Fito Paéz hacia la mitad de la población por su elección electoral y al mismo tiempo acusar a la izquierda de "vanguardia iluminada", de querer tener siempre la verdad, de no comprender la voluntad de las personas, etc. etc.? ¿Se puede criticar a Pino Solanas por la caracterización que hizo de su electorado y al mismo tiempo escribir, como el decano de la Facultad de Sociales de la UBA, que los votantes de Filmus "están más informados y más interesados en la política"? ¿Que es esto sino hablar de un voto calificado? Qué tal el progresismo kirchnerista ¿Qué hubiesen dicho si a nosotros, la izquierda, se nos hubiese ocurrido decir que el 99 por ciento del electorado está equivocado por la pésima elección que hicimos?

Pero la política, como el fútbol, siempre da revancha. Dos sucesos recientes nos dan una nueva oportunidad. Uno el apoyo de Franco Macri, también de los setenta, pero de la "patria contratista", al proyecto "nacional y popular". El otro, que la carta de Cristina para reemplazar a Moyano en la dirección de la columna vertebral del movimiento, la CGT, era Gerardo Martínez, titular de la UOCRA, quien habría sido servicio de inteligencia de la dictadura ¿No será tiempo de cortarla con los sapos? En una de esas con otra lógica podrán cambiar algunas cosas. Tal vez así River pueda volver donde su historia le indica que debe estar, y el progresismo podrá evitar su debacle total.

Maximiliano Duquelsky

domingo, 3 de julio de 2011

Un puente hacia el abismo

Cristina y la juventud

Un puente hacia el abismo

La presidenta volvió a hacer alusión a la juventud durante el discurso en el que confirmó su próxima candidatura. Su compromiso para volver a candidatearse, dijo, era fundamentalmente “con los jóvenes que tanto esperan de este nuevo país”, en el cual ella esperaba ser “un puente entre las viejas y las nuevas generaciones”.

En las próximas elecciones presidenciales habrá un millón novecientos mil nuevos jóvenes en condiciones de votar. Para ellos este “nuevo país” tiene todas las caras de una figurita repetida. Según el “destituyente” Artemio López, del total, casi el 30 por ciento es pobre. De la población económicamente activa, un 39 por ciento del total, el 22 por ciento está desempleado y más del 74 por ciento trabaja “en negro”, percibiendo un salario promedio de poco más de mil pesos. El 38 por ciento ha quedado fuera del sistema educativo, subiendo a 44.5 por ciento en la franja más pobre.

Pobreza, informalidad laboral y desempleo es lo que el kirchnerismo les ha dado a estos jóvenes trabajadores que se incorporaron recientemente al mercado laboral, o quisieron hacerlo. Mientras tanto, los bancos, las multinacionales mineras, petroleras, telefónicas y automotrices han obtenido jugosas ganancias. Esto sintetiza el núcleo duro del famoso “modelo”.

¿Qué pueden esperar entonces los jóvenes de su “profundización”? Como mucho, la extensión del asistencialismo: el camino de la precarización laboral los conduce, con suerte, a una asignación universal por hijo miserable y a una jubilación de pobreza, en vez del 82 por ciento móvil. El candombe “Nunca menos” debería ser cambiado por un ritmo de tango resignado para ser coherente con su contenido. La “batalla cultural” del kirchnerismo está dirigida a que los jóvenes acepten sumisos que “nunca más” tendrán trabajo digno y bien remunerado.

El puente que Cristina quiere encarnar conduce a un “abismo” mayor para la juventud, por eso ya no espera nada de este “viejo” país y de esta “vieja” dirigencia –por más que su vice un joven ¿ex? UCEDE. A diferencia del conformismo cartaabiertista, los jóvenes están empeñados en construir un núcleo de resistencia a la debacle capitalista, que emerge en los lugares de estudio, de trabajo, en los barrios. El Frente de Izquierda se plantea ser el canal de esas demandas y el cemento de esa construcción.

Maximiliano Duquelsky

lunes, 8 de noviembre de 2010

¿Qué pasó con la nobleza, Pablo? ¿Se la dejaste a Ernestina?

¿Qué pasó con la nobleza, Pablo? ¿Se la dejaste a Ernestina?

Ningún sector está dándole un uso político tan grande a la muerte de Kirchner como el propio kirchnerismo. La verdad, o la realidad, que son lo mismo según las sabias palabras del General, ya no importan. Los escribas que hoy trabajan para el poder estatal han abandonado el principio que algunos de ellos sostuvieron hasta hace poco de acercarnos a la verdad -o a la realidad,que son lo mismo. Hoy el poder político, ante la asuencia de su jefe, necesita de un mito. Y allí están ellos, los profesionales de la palabra para brindar sus servicios. El Flaco, dice Pablo Llonto. Néstor, dicen otros. Una manera de generar cercanía. Pero no de ellos con Kirchner. Sino de Kirchner con ellos. Era uno de nosotros. Néstor, el Flaco. El primer paso de la operación mítica deja a Kirchner sin apellido.

Pero también sin historia. Te recuerdo, Pablo, que el Flaco era el mismo que en 2004 mandó a 600 guardias de infantería a desalojar con gases, palos y camiones hidrantes la planta donde se imprimía Clarín, ocupada por los trabajadores gráficos en protesta por el despido de toda la comisión interna y de otros trabajadores del “monopolio”. La misma arbitrariedad que vos sufriste allá por 1999, cuando eras delegado gremial. ¿Qué pasó Pablo, te olvidaste de ese “detalle” del gobierno del Flaco, te olvidaste de tus ex compañeros? Kirchner nunca garantizó que los principios constitucionales de asociación gremial pudieran cumplirse en Clarín. Ni siquiera luego de haber roto el pacto con “el monopolio”; el mismo “monopolio” al que le extendió sus licencias de radio y televisión por diez años más, allá por 2005. Cómo puteaste en ese momento, Pablo. Pero no sacaste las conclusiones del caso.

Te veo seguido, Pablo, en 6,7,8 y Duro de Domar. Si se va seguido a los programas donde circulan funcionarios de reconocida e intachable trayectoria ética y popular, como Aníbal Fernández o Julio de Vido, es obvio que ya no te vea en piquetes, huelgas y protestas de los trabajadores. El Flaco se horrorizó por el crimen de Mariano Ferreyra, decís. Creo que fue así, que se horrorizó. Tanto que estos programas a los que habitualmente concurrís fueron los únicos de la televisión argentina donde no fueron invitados ni obreros ni compañeros de militancia de Mariano. Invitaron a funcionarios. El objetivo: colaborar en la operación de inteligencia –perdón por la exageración- que tenía por objetivo aprovechar la muerte de nuestro compañero para dirimir la interna del PJ contra Duhalde y despegars al Flaco de sus vínculos con Pedraza, separando a Moyano de la Unión Ferroviaria. La famosa democratización de la comunicación. La misma que dijiste, hace unos años en la Facultad de Ciencias Sociales, no iba a ser llevada adelante por el Flaco. Ahora resulta que arremetió contra Clarín y Papel Prensa. ¿Los compañeros de Mariano tendremos nuestra cuota de papel y nuestra licencia de radio o tv? ¿O serán para los viejos nuevos Gvirzt y Spolsky? ¿Y las telefónicas, Pablo? ¿Acaso el gobierno del Flaco no acaba de profundizar el monopolio de Telefónica/Telecom aprobando la nueva composición accionaria y desestimando la denuncia por práctica monopólica?

Ay Pablo, de un día para el otro Pedraza se convirtió en impostor y Moyano en un ejemplo de dirigente gremial ¿Es necesario recordarte lo que hacía Moyano en los setenta en Mar del Plata y alrededores? ¿O el papel jugado en estos años, por ejemplo, en ponerle tope a las paritarias? El Flaco devolvió las paritarias, dicen. Mentira, la arrancaron los trabajadores. Por eso el Flaco recurrió a los servicios de Moyano y Yasky para ponerle techo. De un día para el otro, también, apareció el Pedraza dueño de las tercerizadas que emplean trabajadores en el ferrocarril por la mitad del sueldo que deberían cobrar. ¿No se te ocurrió preguntarle a Tomada, abogado de la Unión Ferroviaria por más de 20 años y hoy ministro de Trabajo del Flaco? ¿Por qué no se hizo nada antes? ¿Por qué hubo 93 instancias de mediación entre la empresa y los tercerizados en el Ministerio de Trabajo y no se solucionó el problema? El gobierno del Flaco podía haber evitado que mataran a mi compañero de 23 años. Pero para eso había que tocar los negocios de Pedraza.

Decís con toda razón que la burocracia sindical mató a nuestro compañero pero nada decís que esa burocracia apoyaba al Flaco, y que el Flaco se recostaba en ella. A propósito, ¿quién inauguró la Casa del Trabajador Ferroviario en 2009 e hizo una reivindicación pública de Pedraza? ¡¡¡En 2009, Pablo!!! La presidenta y esposa del Flaco. La misma que celebró el regreso de la Juventud Sindical ¿Hace falta que te recuerde qué papel jugó esa juventud en los setenta? Continuemos, mejor. Omitís mencionar el papel jugado por la policía de Scioli, reprimiendo a los tercerizados del Roca y no a la patota de Pedraza. Pero mencionar eso te llevaría a denunciar que la Policía Federal liberó la zona en Capital para que los esbirros de Pedraza acribillaran a nuestros compañeros. La policía del gobierno del Flaco, Pablo. No es la primera vez que pasa. Por mencionar un solo caso: preguntale a los trabajadores del Casino detenidos por la Gendarmería y la Policía Federal y sometidos a diversos vejámenes en las comisarías. No lo digo yo, militante del Partido Obrero. Lo denunció, entre otros, una de las Madres de Plaza de Mayo Línea Fundadora. Pero ahora escribís para el poder que defiende a Cristóbal López, dueño del Casino, cuando antes combatías ese mismo poder.

¿Contradicciones de un gobierno? Puede ser. De ser así, ¿por qué ocultarlas? ¿Por qué no ponerlas sobre la mesa y que cada uno haga su balance? ¿A qué le temés, Pablo? ¿A qué cada uno encuentre una lógica entre el llamado del Flaco, allá por 2003, a construir “brigadas antipiqueteras”, y cada una de las zonas liberadas por las policías, Gendarmería y Prefectura para que las patotas sindicales actúen con total impunidad? Le hicieron caso al Flaco, no hay dudas.

El mito debe ser tan grande que es necesario ocultar las propias palabras del sujeto a mitificar. No era por el “fifty fifty” que el Flaco intentó aplicar la 125; él mismo, que era mucho más sincero que vos, dijo claramente que debía pagar deuda. ¿Te acordás, Pablo, cuando marchabas por el no pago de la deuda externa? ¿Qué pasó? ¿De golpe la deuda fraudulenta se convirtió en objeto de honra? ¿O ahora tenés que “honrar” otra cosa, Pablo? Un dirigente rural reivindicó la política agropecuaria del Flaco delante de su mismo cajón y de cara a la presidenta. Dijo que se terminaron los remates y que nunca la rentabilidad había sido tan alta para el agro. Se olvidó de agradecerle al Flaco por mantener o no hacer nada contra las altísimas tasas de empleo en negro y trabajo infantil en el campo, dos características indispensables para aumentar la rentabilidad.

Destacás el matrimonio igualitario pero no decís nada de la negativa del gobierno del Flaco a legalizar el aborto, ni de las subvenciones del Estado a la Iglesia. ¿Que me quedo con lo malo y no reconozco lo bueno? Es una manera de verlo. La otra puede ser que me importan más las miles de mujeres que se mueren por año por abortos clandestinos y el deterioro de la educación pública a cambio de subvencionar a la privada. Ahí sí hay un interés estructural que afectar. ¿Por qué no hacer las tres cosas? ¿No están dadas las condiciones? ¿Entonces el Flaco sólo hacía lo que se podía hacer? ¿Si hacía lo que se podía hacer, cómo es entonces que enfrentó a los poderes establecidos? Se enfrenta al poder para hacer lo que no te dejan, Pablo. Principio básico de los que luchan contra las injusticias.

No hacía falta tanto, Pablo. Te pregunto: ¿era necesario mencionar a los mineros de Río Turbio? Sí, era necesario. Porque si hubieses mencionado, por ejemplo, a los docentes santacruceños en lugar de a los mineros iba a ser muy difícil que no saliera a la luz la orden librada a la Gendarmería, la Policía provincial y a la Prefectura de militarizar las escuelas de la patria pingüina para impedirles el paso a los docentes y directivos que estaban en huelga. Ni hablar de las represiones a los petroleros y desocupados de la provincia del Flaco; donde no se hacía nada sin su venia. Mencionás los noventa, ¿qué hizo el Flaco en los noventa? No te pregunto por lo que hizo durante la dictadura mientras se chupaban, torturaban y hacían desaparecer a sus compañeros de la “juventud maravillosa” porque me da vergüenza ajena. El del Flaco debe ser el único caso en que puede resumirse su actividad durante esa época a una circular: la 1050.

Por último, tenés todo el derecho a construir el mito del Flaco como el último gran estadista. Eso sí, no escatimás recursos para eso. Te decís leninista y trotskista para mofarte de quienes abrazan esas ideas. Casualmente las que abrazaba Mariano Ferreyra. Nosotros somos más respetuosos. No nos mofamos de los kirchneristas ante la pérdida de su líder político. Discutimos con ellos. No los puteamos, como vos decís que puteabas al Flaco. Debatimos, fuertemente, con nuestras convicciones, que no cuelgan de ningún poster –qué bajo caíste con este comentario despectivo, Pablo-. Esas mismas convicciones que parece que has perdido junto con el respeto por los muertos asesinados por los aliados del Flaco ¿Cambiaste de opinión? Puede ser ¡Pero qué casualidad! Cambiaste por las ideas que hoy son parte del poder. Tan perdido estás que luego de definirte leninista y trotskista terminás diciendo que sos anarquista. Un anarquista más papista que el Papa, vaya contradicción. Entre paréntesis: ¿Qué querés demostrar, Pablo? ¿Qué podés ser otro Vertbisky? Un detalle, los anarquistas no hubiesen votado nunca al Flaco. No por el Flaco, sino porque los anarquistas no votaban, deliberadamente. Si estás confundido, no confundas.

Mis saludos a quienes han sentido que perdieron a un líder político. Seguiremos discutiendo. Para vos, Pablo, un consejo y una pregunta. En vez de pedirle perdón al Flaco, deberías pedirle perdón a la gente que leyó tu columna por haber menospreciado su capacidad intelectual. Y la pregunta, jugando con el título de ese valiente libro que escribiste: ¿Qué pasó con la nobleza, Pablo? ¿Se la dejaste a Ernestina?
Maximiliano Duquelsky

sábado, 20 de febrero de 2010

Banalidades

Banalidades

Según Sandra Russo, la irrupción mediática de Ricardo Fort expresa, como pocos fenómenos, una especie de neomenemismo debido a su ostentación descarada y la promoción del individualismo. Esa pulsión que la sociedad palpita, afirma, se expresó en las elecciones del 28 de junio pasado: "lo colectivo perdió frente a lo individual" -¿Kirchner y Scioli encarnaban lo colectivo y solidario? Pero también en la reciente contienda electoral chilena que dio como resultado la vuelta del pinochetismo a la presidencia del país trasandino. El neoliberalismo agonizó pero no murió, dice. Y estos fenómenos lo demostrarían.

Sin embargo no dice ni se pregunta quién le dio oxígeno al neoliberalismo para que pueda salir de esa supuesta terapia intensiva, o quién creó y abonó el terreno donde el menemismo pudiera resurgir. Preguntarse por la razón que motivó que el kirchnerismo perdiera en la provincia de Buenos Aires, por ejemplo, o porqué los chilenos confiaron más en un pinochetista que en la Concertación supuestamente progresista es acercarse al nudo del problema.

Pero para qué tomar esos riegos, verdad Sandra. No vaya ser cosa que descubramos que entre la ostentación de Fort y la fortuna de los Kirchner la diferencia es sólo de forma. O que ,como dijo el embajador en Chile, el kirchnerista Ginés Gonzáles García, que entre Piñera y Bachelet tampoco hay grandes diferencias.

Algunos extrañaran, como afirma la periodista, la banalidad del mal. Lo que extrañamos otros son reflexiones más profundas ante la banalidad del análisis.

viernes, 29 de enero de 2010

Espera ansiosa

Espera ansiosa

Luego de la devaluación operada por el gobierno de Hugo Chávez, un deterioro al poder adquisitivo del salario que percibe el conjunto de los trabajadores y trabajadoras venezolanos, esperamos con ansiedad la justificación retórica del grupo Carta Abierta. Tienen un antecedente en el cual pueden inspirarse: cuando defendieron el pago al FMI en nombre de la… soberanía nacional (sic). Vamos, que con esfuerzo y dedicación se pueden seguir haciendo las más insólitas acrobacias discursivas.

jueves, 28 de enero de 2010

Reflexiones sobre la lucha armada

“… El “proceso” que según dijo, venía a “reorganizar” la Argentina y asaltó poder en 1976, no actuó en vano. Por todo un periodo, dejó “procesada a la sociedad argentina que, bajo el peso de un terror perdurable, se formuló una ecuación cuyos términos se ordenaban más o menos así: el conflicto conduce a la lucha y la lucha, fatalmente, a la muerte. Así, para evitar la muerte eludamos la lucha mediante la omisión del conflicto.

Combates enormes de los trabajadores argentinos debieron, durante casi dos décadas, sortear ese muro –pocas veces lo lograron- o chocar contra él. Ese muro había hecho posible la teoría de los demonios infestara como infestó el cuerpo social de nuestro país. Ese fue el muro que saltó en pedazos en diciembre de 2001, cuando la sublevación popular en ese verano implacable produjo la mayor acción guerrillera urbana de masas en 80 años, para derribar el gobierno de De la Rúa y Cavallo. Ese 20 de diciembre señaló, dialécticamente, contradictoriamente, la continuidad y la superación – la negación de la negación- de las viejas guerrillas.

(…)

El general, el ataque ideológico contra las guerrillas de los años 60 y 70, antes que crítica política, ha sido una permanente convocatoria a no luchar. La enorme irrupción de diciembre de 2001 quebró ese cuadro de situación. Ahora es posible hablar de historia y ser escuchado. Mientras este trabajo se terminaba, el presidente de Venezuela, Hugo Chávez, pedía a las FARC que se desarmaran y decía que la guerrilla “ya fue”. Es decir, “ya fue” la revolución, porque quien rechaza a priori determinado método rechaza el objetivo. El fin no justifica los medios; por el contrario, es el fin el que debe justificarse. Pero el que quiere el fin quiere los medios. En la Argentina, sistemáticamente, se agrede al medio para oponerse al fin.”

Fragmento extraido del epílogo del libro de Alejandro Guerrero, El peronismo armado, Norma, Buenos Aires, 2009.

martes, 12 de enero de 2010

Escritores

Escritores

Marcelo Birmajer es un reconocido escritor argentino. Basta mencionar para corroborarlo que el canal Encuentro le ha confiado la conducción del ciclo Cine y literatura. Luego de leer sus observaciones acerca del robo de libros, donde afirma, sin ningún escrúpulo, que "no existe una persona que no pueda comprarse un libro. Toda persona que desee un libro lo puede comprar" , nuestra certeza que la literatura y el cine, entre otras expresiones artísticas, contribuyen a expandir nuestros esquemas perceptivos para así intentar aprehender la realidad en toda su complejidad, ha sido erosionada.

domingo, 10 de enero de 2010

Populares y gorilas

Populares y gorilas

Olé, olé, olé, olá, gorila puto, vas acatar, las directivas del gobierno popular
, gritaban enfervorizados la decena de militantes apostados en la puerta del Banco Central. El blanco: el ¿presidente? de la entidad, Martín Redrado, quien se había negado a cumplir una orden del Poder ejecutivo, desencadenando una crisis política que todavía no ha concluído.

Pero, ¿en qué consistían las directivas del "gobierno popular"? ¿La nacionalización de la banca? No ¿El control del comercio exterior? No ¿Un impuesto a la renta financiera que compense, por ejemplo, una reducción en el IVA? No. El "gobierno popular" le había ordenado a la autoridad monetaria que le gire varios miles de millones de dólares -más de seis mil- de las reservas para... asegurar el pago de la deuda externa.

Una directiva bien "popular" pero para quienes han hecho su semestre especulando con los bonos de la deuda argentina; y que el gorila se negaba a obedecer para que las reservas puedan continuar financiando la fuga de capitales -más de 11 mil millones de dólares , sólo en el primer semestre de 2009.

Nunca ha quedado tan en evidencia las características que asume el conflicto entre el gobierno y la oposición de derecha: quién le garantiza al capital financiero sus grandes negocios.

martes, 11 de agosto de 2009

Un sol para los chicos

Un sol para los chicos

Así se llama el programa que cada año, para el Día del Niño, el grupo Clarín pone en pantalla con el objetivo de recaudar dinero destinado a colaborar con los proyectos de asistencia de UNICEF.

Durante la emisión, se difundieron varias historias de vida de chicos y jóvenes que relfejaban las bondades de estos programas. Una de ellas describía la historia de una niña indígena de la selva chaqueña que concurre a una escuela intercultural. La cámara enfoca a la joven relatando las bondades de una escuela donde también se habla su lengua materna. De fondo una casa, la suya, en condiciones de indigencia absoluta. Intercalados, distintos tipos de planos para mostrar la escuela a donde ella concurre. Paredes sin rebocar, piso de tierra, niñas y niños sin calzado, todos en la misma, la única aula.

Y el testimonio de una de las coordinadoras del organismo relatando las bondades de la iniciativa tendiente a respetar la identidad cultural de los alumnos en la escuela como un medio para... reducir la pobreza.


En muchos casos las políticas culturales operan como compensación simbolica con el fin último de disimular la desigualdad social y legitimar a los sujetos sociales que las implementan, empresas y estados sobre todo. Después de ver esas imágenes, donde la pobreza y la indigencia de esos chicos y chicas no se mencionó una sola vez, ni en el relato, ni en el piso con los conductores entrevistando a la protagonista, ¿alguien puede dudarlo?

lunes, 10 de agosto de 2009

Sin despeinarse

Sin despeinarse

Ayer por la noche, en el programa periodístico Tres poderes (América), el Mininistro de Economía Amado Boudou destacó que el gobierno argentino, contra todos los pronósticos que auguraban la cesación de pagos de los vencimientos de la deuda, había pagado dos mil quinientos millones de dólares por los Boden 2012 "sin despeinarse", queriendo graficar con esta metáfora el escaso costo que tuvo la erogación para la economía nacional. Los especuladores que tienen en su poder otros bonos de la deuda argentina, que los compraron hasta hace pocos meses a precio de remate, felices.

jueves, 6 de agosto de 2009

¿Extraño homenaje o fina ironía?

¿Extraño homenaje o fina ironía?


Vaya uno a saber cómo cayó la nota en las entrañas del Partido Comunista Argentino y en la Federación Juvenil Comunista -“la Fede”. Es que el artículo periodístico aparecido en Página/12 con motivo de la publicación de un libro celebratorio de los 70 años de “la Fede”, hace hincapié, como si fuera un mérito, en la cantidad de funcionarios y dirigentes políticos actuales que pasaron y se formaron políticamente en las filas de la expresión juvenil del PCA, y hoy están a un abismo de levantar un programa cuyo objetivo sea la revolución social.


Digamos que resaltar como un mérito de “la Fede” que Martín Sabatella, o peor, Aníbal Ibarra, el responsable político de Crogmañon, hayan formado parte de la militancia juvenil de PCA suena raro. O tal vez quien escribió la nota haya escuchado, como quien escribe estas líneas, la reflexión que un militante del PCA, especialista en educación, hizo hace pocos años: “Deberíamos preguntarnos (el PCA) por qué nuestro partido le ha dado tantos funcionarios a los diferentes gobiernos”. Y haya querido hacer un fina ironía luego de leer la bajada al título que aparece en la tapa del libro.

lunes, 3 de agosto de 2009

De los radicales K a los kirchneristas R

De los radicales K a los kirchneristas UCR

Hace pocos años Eduardo Aliverti lanzó una máxima que fue usada hasta el hartazgo por quienes veían en el kirchnerismo una suerte de gobierno centroizquierdista o progresista y llamaban a a apoyarlo. El periodista y locutor sostenía por ese entonces, y hasta hace poco, que "a la izquierda de Kirchner no hay nada". Una manera concisa de señalar que lo máximo a lo que podían aspirar los sometidos de siempre era a un gobierno como éste. No pidan más porque no hay más.

El kirchnerismo hoy ya no goza de las relativas simpatías populares que supo tener ni de las burguesas; su proyecto político está agotado y su función histórica más que cumplida. A tal punto las cosas han cambiado que el mismo periodista, quien afirmaba que no había nada a la izquierda de Kirchner, hoy le recomienda "articular un arco de alianzas amplio". La pregunta es con quién. ¿Con las alternativas a la burocracia sindical? ¿Con los movimientos sociales que rompieron con el gobierno, y podrían volver? ¿Con los que no quieren ni quisieron sacar los pies del plato? ¿Con los sectores afines al gobierno que son críticos del aparato del PJ? Nada de eso, para Aliverti ese arco amplio de alianzas debe integrar - suponemos que como actor principal ya que es el único sector que menciona- a "porciones del radicalismo", que están "asustados con lo que se viene".

Si antes era que a la izquierda de Kirchner no había nada hoy podríamos decir que al kirchnerismo no le queda nada ni nadie de "izquierda".

martes, 28 de julio de 2009

Justicia

Justicia

Los medios no mienten siempre. A veces son tan sinceros que nos evitan la tarea de un análisis de lo implícito en sus representaciones, de lo oculto y velado por las artimañas que nos permite el lenguaje. Estos casos a los que nos referimos exponen principios fundamentales de la vida social, muchos de ellos enunciados en teorías sociales de orientación crítica. Uno de esos principios dice, más o menos, que las leyes son el resultado de una puja política, de una lucha entre sectores sociales por imponer sus intereses haciéndolos pasar por los intereses de la mayorías, el resultado de una lucha en el campo del poder; algo muy alejado de la idea de contrato social impulsada por los pensadores liberales del siglo XVI y XVII.

Esto significa que muchas de las normas que rigen nuestra vida social están diseñadas, y son impuestas, para favorecer, todavía más, a los ya favorecidos. Y cuando parecen representar intereses universales su aplicación es tan discrecional y arbitraria que vuelve a beneficiar a los sectores dominantes.

Un ejemplo, brutal, de lo que venimos señalando lo retrata una nota del diario La Nación del último domingo. Allí se relata que la justicia porteña será más dura con quienes protesten cortando calles. Por supuesto los sujetos que se menciona son los piqueteros y sindicalistas –con una foto más que alusiva-, y se agrega a los ecologistas en un intento por disimular la aplicación tan discrecional de una de por sí cuestionada norma.

De los protestas y cortes apoyando a la Mesa de Enlace durante el año pasado, o de las promotoras de Radio 10 interrumpiendo el tránsito mientras reparten banderas argentinas en fechas alusivas, entre otras, ni una línea en la nota y ni un llamado de atención por parte de la fiscalía porteña.

viernes, 24 de julio de 2009

Política y teoría

Política y teoría


Después de la teoría es el título de uno de libros publicados por Terry Eagleton, prestigioso ensayista inglés que todavía, y más allá de cualquier moda intelectual, sigue reivindicándose marxista a la hora de abordar el análisis político y cultural.
Precisamente sobre "modas" trata el primer capítulo, "La política de la amnesia", donde Eagleton nos brinda un panorama del estado de las investigaciones en ciencias sociales y los desplazamientos que allí han ocurrido, sobre todo, en los objetos de estudio.
Con una fina ironía, el autor inglés nos describe el vínculo estrecho que existe entre política y teoría, entre la funcionalidad, o no, de lo que se investiga y la repoducción, o no, del sistema social.
A continuación un fragmento de este brillante capítulo, que perfectamente podía haberse escrito luego de un paseo por alguno de los institutos de investigación social argentinos.

"...¿Qué tipo de pensamiento nuevo exige esta nueva era? Para poder responder a esta pregunta debemos hacer balance de dónde nos encontramos. El estructuralismo, el marxismo, el postestructuralismo y demás corrientes han dejado de ser los temas atractivos que en otro tiempo fueron. Lo que en su lugar es atractivo es el sexo. En las orillas más inhóspitas de la academia, el interés por la filosofía francesa ha dejado paso a la fascinación por el beso francés. En algunos círculos culturales, la política de la masturbación ejerce una fascinación mucho mayor que la política de Oriente Próximo. El socialismo ha ido perdiendo terreno frente al sadomasoquismo. Entre los estudiosos de la cultura, el cuerpo es un tema que está de moda, pero, por lo común, se trata del cuerpo erótico, no del cuerpo famélico. Hay un interés entusiasta por los cuerpos copulando, pero no por los cuerpos trabajando. Los estudiantes de clase media y habla serena se amontonan obedientemente en las bibliotecas para trabajar sobre temas sensacionalistas como el vampirismo o el arte de sacarse los ojos, los cyborgs o las películas pornográficas.
Nada podía ser más comprensible. Trabajar en la literatura del látex o en las consecuencias políticas de hacerse un piercing en el ombligo significa tomarse al pie de la letra el sabio adagio de que el estudio debería ser divertido. Es un poco como escribir la tesis doctoral sobre el aroma comparativo de los whiskies de malta o sobre la fenomenología de estar tumbado en la cama todo el día. Esto produce una continuidad sin fisuras entre el intelecto y la vida cotidiana. Hay algunas ventajas en el hecho de ser capaz de escribir una tesis doctoral sin despegarse de la pantalla del televisor. En los viejos tiempos, el rock era una distracción de los estudios; ahora podría ser perfectamente lo que uno está estudiando. Las cuestiones intelectuales han dejado de ser un asunto para encerrarse en una torre de marfil y han pasado a pertenecer al mundo de los medios de comunicación y las grandes superficies comerciales, los dormitorios y los burdeles. Como tales, se reintegran en la vida cotidiana; pero corren el riesgo de perder su capacidad para someterla a crítica.

Hoy día, los carrozas que trabajan en las alusiones clásicas de Milton miran con recelo a los jóvenes turcos ensimismados con el incesto y el ciberfeminismo. Los brillantes jovencitos que redactan artículos sobre el fetichismo de los pies o la historia de la bragueta miran con desconfianza a los escuálidos y ancianos eruditos que se atreven a sostener que Jane Austen es mejor que Jeffrey Archer. Una ferviente ortodoxia deja paso a otra. Mientras que en los viejos tiempos uno podía ser expulsado de su círculo de estudiosos si no era capaz de encontrar una metonimia en Robert Herrick, hoy día podría estar considerado como un ganso incalificable por haber oído hablar siquiera alguna vez de metonimias o de Herrick.
Esta trivialización de la sexualidad resulta particularmente irónica, puesto que uno de los logros más sobresalientes de la teoría cultural ha sido el de establecer que el género y la sexualidad son objetos de estudio legítimos, así como cuestiones de relevancia política apremiante. Es sorprendente cómo durante siglos la vida intelectual se desarrolló bajo el supuesto tácito de que los seres humanos no tenían genitales. (Los intelectuales también se comportaban como si los hombres y las mujeres carecieran de estómago.
Como ya señalaba el filósofo Emmanuel Levinas respecto al concepto un tanto majestuoso de Dasein de Martin Heidegger para referirse al tipo de existencia peculiar de los seres humanos, «el Dasein no come».) Friedrich Nietzsche señaló en cierta ocasión que cada vez que alguien se refiriera con crudeza al ser humano como si fuera un vientre que tuviera dos necesidades y una cabeza que tuviera una, el amante del conocimiento debería escuchar con atención. En un anticipo histórico, la sexualidad está hoy día firmemente asentada en la vida académica como una de las piedras angulares de la cultura humana. Hemos acabado por reconocer que esa existencia humana trata al menos tanto de la imaginación y el deseo como de la verdad y la razón. Solo que la teoría cultural de la actualidad parece comportarse como un profesor solterón de mediana edad que distraídamente hubiera encontrado sexo y estuviera recuperando frenéticamente el tiempo perdido.
Otro triunfo histórico de la teoría cultural ha sido el de establecer que la cultura popular también es digna de estudio. Salvo algunas honrosas excepciones, el academicismo tradicional ha obviado durante siglos la vida cotidiana de la gente común. De hecho, era la propia vida lo que solía obviar, y no simplemente la cotidiana. Hace no mucho tiempo, en algunas universidades tradicionalistas no se podía investigar sobre autores que todavía estuvieran vivos. Esto era un gran incentivo para asestarles una cuchillada en las costillas en una noche de niebla, o una asombrosa prueba de paciencia si el novelista que uno había escogido tenía una salud de hierro y solo treinta y cinco años. Verdaderamente no se podía investigar sobre nada que uno viera a diario a su alrededor, puesto que era por definición indigno de estudio. La mayor parte de las cosas que se consideraban adecuadas para el estudio de las humanidades no eran visibles, como cortarse las uñas o Jack Nicholson, sino invisibles, como Stendhal, el concepto de soberanía o la sinuosa elegancia del concepto de mónada de Leibniz.
Hoy día se admite de manera general que la vida cotidiana es tan intrincada, insondable, oscura y en ocasiones tediosa como Wagner, y por tanto sumamente digna de ser investigada. En los viejos tiempos, la prueba de lo que valía la pena estudiar era con bastante frecuencia lo fútil, monótono y esotérico que tal materia fuera. Hoy día, en algunos círculos la clave es que se trate de algo que uno y sus amigos hagan por las tardes. Antes los alumnos escribían acríticos ensayos reverenciales sobre Flaubert; pero todo eso ha cambiado. En la actualidad escriben acríticos ensayos reverenciales sobre la serie Friends.
Aun así, el advenimiento de la sexualidad y la cultura popular como temas de estudio legítimos ha acabado con un poderoso mito. Ha contribuido a echar por tierra el dogma puritano de que una cosa es la seriedad y otra el placer. El puritano confunde el placer con la frivolidad porque confunde la seriedad con la solemnidad. El placer queda fuera del dominio del conocimiento, y por tanto es peligrosamente anárquico. Según este punto de vista, estudiar el placer sería como analizar por medios químicos el champán en lugar de bebérselo.
El puritano no entiende que el placer y la seriedad están en este sentido relacionados: que averiguar cómo la vida podría ser más agradable para más gente es un asunto serio. Tradicionalmente se conoce como discurso moral. Pero también podría llamársele discurso «político».
Y, sin embargo, el placer, una palabra en boga para la cultura contemporánea, también tiene sus límites. Averiguar cómo hacer la vida más placentera no es siempre algo placentero. Al igual que toda investigación científica, exige paciencia, disciplina y una inagotable capacidad para aburrirse. En cualquier caso, a menudo el hedonista que abraza el placer como la realidad última es simplemente un puritano en plena rebelión. Ambos están por regla general obsesionados con el sexo. Ambos identifican verdad con gravedad. El capitalismo puritano a la antigua usanza nos prohibía divertirnos, puesto que una vez que hubiéramos adquirido el gusto por la cuestión seguramente no podríamos volver a ver jamás el trabajo desde dentro.
Sigmund Freud sostenía que si no fuera por lo que él denominaba el principio de realidad, estaríamos simplemente tumbados todo el día sin hacer nada en diferentes estados de jouissance algo escandalosos. No obstante, un tipo de capitalismo consumista más ladino nos persuade de que satisfagamos nuestros sentidos y nos complazcamos con tan poca mala conciencia como sea posible. De ese modo, no solo consumiremos más bienes, sino que también identificaremos nuestra propia satisfacción con la supervivencia del sistema. Aquel que no consiga regodearse orgasmáticamente en el deliquio sensual recibirá a última hora de la noche la visita de un aterrador matón conocido como el superyó, cuyo castigo por tamaña falta de disfrute es la culpa atroz. Pero como este rufián también nos tortura por disfrutar, bien podríamos sacar algún provecho de la desventaja y disfrutar en todo caso.
De manera que en el placer no hay nada intrínsecamente subversivo. Al contrario, como reconocía Karl Marx, es un credo rigurosamente aristotélico. Al tradicional gentleman inglés le disgustaba tanto el trabajo del que no se disfrutaba que ni siquiera tenía que molestarse en expresarse de forma adecuada. De ahí que hablara arrastrando las palabras y con dificultad. Aristóteles creía que ser humano era algo en lo que uno tenía que ir mejorando mediante la práctica constante, como aprender catalán o tocar la gaita; mientras que si el gendeman inglés era virtuoso, como en ocasiones se dignaba a ser, su bondad era netamente espontánea. El esfuerzo moral era para los comerciantes y los dependientes..."

jueves, 14 de febrero de 2008

La vida de los otros o el fin de la historia

La crítica cinematográfica “bien pensante” no dudó en calificar de manera unánime a La vida de los otros (Florian Henckel-Donnersmarck, Alemania, 2006) como muy buena o excelente. La película, ciertamente, atrapa gracias al suspenso que el guión le imprime a la trama y las muy buenas actuaciones de la mayoría del elenco. Conmueve por la forma en que el film retrata de qué manera la libertad de expresión y la vida privada de las personas eran violadas sistemáticamente por la Stasi, la policía secreta de la Alemania Oriental stalinista. Pero como sucede con todo producto cultural, el problema excede cuestiones meramente estéticas, del género o el soporte. Una película que ofrece una versión sobre un periodo histórico expresa una posición política, y adquiere su importancia en tanto representa de cierta manera una época, los sujetos colectivos encarnados en cada uno de los personajes, los problemas que enfrentan, cómo los resuelven, etc. ¿Qué función cumple este film en la disputa del sentido respecto de esa período de la historia, nuestro presente y por supuesto de nuestro futuro? Precisamente, allí radica el nudo del problema obviado por la crítica o concebido muy superficialmente por quienes lo mencionaron sólo al pasar.

La historia comienza en Berlín oriental durante 1984 –una obvia y trillada referencia a la novela de George Orwell-, pocos años antes de la caída del Muro y la desmantelación de la Unión Soviética. Allí, un director de teatro y su novia, junto con otros artistas, son vigilados por Gerd Wiesler -brillante actuación de Ulrich Mühe-, capitán de la Stasi, por ser sospechosos de criticar al régimen comunista que gobernaba la República Democrática Alemana. La película retrata cómo los artistas se las ingenian para evadir los mecanismos de control con el objetivo de publicar en el exterior –el bloque occidental, por supuesto, erigido como paradigma de respeto a las libertades democráticas- un artículo denunciando el autoritarismo del régimen. La caracterización del agente de la policía secreta y los funcionarios estatales repite los mismos estereotipos que el cine más superficial utilizó para retratar la vida en los estados obreros burocratizados: la insensibilidad de los funcionarios ante las manifestaciones artísticas, el aprovechamiento de su poder para suplir sus dificultades para relacionarse con las mujeres y la corrupción como práctica corriente; no faltó la traición y la debilidad encarnadas en la mujer.

Del film emerge una visión parcial de quienes resistían el autoritarismo del régimen stalinista: los artistas que vivían en Alemania oriental y las críticas que provenían del bloque occidental. No hay en toda la película una sola mención a grupos disidentes de izquierda, internos o externos, estrictamente políticos. Escritores, músicos, actores –¿una elipsis autorreferencial que concluye en los cineastas?- son los únicos que levantan la bandera de la libertad de opinión, expresión y pensamiento. No es casualidad, entonces, que el agente riguroso y férreo en su tarea de vigilancia sólo pueda conmoverse ante la música de Bethoven o un poema de Brecht –por supuesto, la película omite mencionar la filiación comunista del célebre poeta y dramaturgo alemán-, dejando en claro que para el director la toma de conciencia, la libertad, sólo puede provenir de la mano del arte y los artistas.

La película reproduce la versión oficial y petrificante de la historia mundial: no existe nada más progresivo que el capitalismo ya que las experiencias de los socialismos reales resultaron ser tan totalitarias como los fascismos europeos de la primera mitad del siglo veinte, y a quienes breguen por la revolución social les espera el mismo fatídico destino. El retrato de la época no contiene una sola referencia que le permita al espectador acceder a una explicación histórica de las causas que provocaron la burocratización de los estados obreros. Tampoco de sus contradicciones, sólo el teleologismo clásico del pensamiento liberal –y de sus aggiornados de izquierda- de la segunda mitad del siglo veinte en adelante, que sostiene que a toda experiencia similar la espera el mismo destino. Porque es en su mismo origen donde está el núcleo traumático que no puede evadir. De ahí la exaltación que el film hace -¡¡veinte años después!!- de la caída del Muro de Berlín, sin pasar revista al precio que están pagando hoy en día los habitantes de los ex países socialistas debido a la restauración capitalista.

Una película políticamente correcta. Pero en política la corrección lejos está de ser una virtud. El film cae en los mismos defectos que pretende cuestionar, y ni siquiera cumple con la tarea del arte que en ella se intenta reivindicar. Si el realismo de la época stalinista estaba destinado a legitimar en el plano simbólico a la burocracia soviética, La vida de los otros opera como propaganda (de calidad, es cierto) de la versión oficial sobre las causas que hicieron de los socialismos reales una experiencia histórica muy diferente de su proyecto original. Esta operación discursiva, que deja en evidencia su raíz fundamentalmente conservadora, se completa con una contradicción más: si la película quiere dejar en claro que sólo el arte puede conmover la impresión habitual que los sujetos tienen sobre los fundamentos del mundo en que viven, hay una profunda traición a sus propios postulados porque en ella se justifica no sólo la versión oficial de la historia sino también cierto desencanto que existe respecto de la necesidad de comprometerse en la ardua tarea de cambiar el mundo, no desde el arte, lo cual por otra parte es imposible mas allá de su invalorable aporte, sino desde la política.

El mismo Brecht afirmaba que “puesto que las cosas son así, no deben seguirlo siendo” en referencia a la necesidad de que los artistas tomaran posición respecto de los grandes problemas de la humanidad. En cambio, para La vida de los otros las cosas parecen estar bien tal como están, componiendo así una versión disimulada del fin de la historia.